Mitómanos

Qué fantástico que es estar con un mentiroso! Conozco una persona a la que le gusta mentir mucho pero mucho. Al principio me pareció una persona admirable por la cantidad de cosas que hacía pero, como suele ocurrir frente a los mentirosos, una vez que le sacás la ficha todo lo que antes te parecía verdad ahora te parece mentira.

El mentiroso a lo largo del tiempo pasa de ser un dios a ser simplemente un idiota. O un mentiroso. Es por eso que la mentira tiene patas cortas.

Y como soy muy crédulo lo escuchaba atentamente la cantidad de barbaridades que me decía. Es por eso que seguramente disfrutaba tanto hablar conmigo, era su público perfecto.

Físicamente es petiso, tiene la cabeza completamente rapada, y tiene plata. Es muy parecido a Olmedo pero sin gracia. Habla hasta por los codos, fuma por la boca y toma cocaína por la nariz.

Una vez me dijo que estaba con Katja Aleman, la “actriz”, en el VIP de Caix y que él se asomó a ver la pista a través de un vidrio que los separaba de la gente no VIP y vio cómo muchos le miraban la cabeza rapada. Debían, supongo, de ser los `90 porque Katja Aleman y Caix son de los `90. Me contó que al fin de semana siguiente se volvió a asomar y vio algunos chicos con la cabeza rapada al igual que él. Al otro fin de semana se asomó nuevamente y vio más y más. Así, me dijo, se dio cuenta que él había instalado la moda de cabeza rapada. Y yo le creí.

Otro día me comentó que, de joven, trabajaba en Sevel con la familia Macri y que un día en la mesa de reuniones les dijo que había que inventar un nuevo sistema al que él mismo llamo cataforesis. Ese sistema hizo, se deben acordar, que Sevel vendiera autos como nunca. Todo gracias a él. El inventó la cataforesis. Por supuesto que le creí.

Me hizo creer también que era dueño de varias estaciones de servicio y que se dedicaba a comprar petróleo. Hace poco me dijo también que Martín Redrado, que por entonces era el presidente del Banco Central, lo llamó para hacerle unas consultas sobre economía.

También me dijo que se compró, casi regalado, un penthouse que da al Central Park en Nueva York. Me dijo además que conoció a Menem.

Un día me contó que era amigo de Marcelo Tinelli y que durante el programa siempre le mandaba saludos en vivo para él, algo que nunca pude escuchar. Incluso que la productora Ideas del Sur tiene el edificio que tiene porque fue este individuo el que le consiguió el terreno.

Como todo mentiroso siempre intercalan algunas mentiras con algunas verdades sino serían tontos. Y los mentirosos no son tontos, solo se equivocan en la forma de aprovechar su inteligencia. Son además muy imaginativos porque las historias suelen tener finales inesperados y su habilidad retórica pueden hacerte creerles cualquier cosa.

La palabra mitómano viene del griego. Mitos significa mentira y manía es la habitualidad o la costumbre. Es por lo tanto un acostumbrado a no decir la verdad.

Pero cercano al mitómano o mentiroso por elección está el exagerado. Tengo varios amigos así. Algunos te dicen que en la cola del supermercado había 200 personas. Cuando lo mirás y le preguntás ¿en serio 200? Te dicen que no había tantas pero que 50 al menos habían. Siempre que los apurás retroceden en el número pero nunca termina siendo un número viable. El exagerado tiene miedo de que lo descubran y tiende a achicar el número. El mentiroso no te tiene miedo y lo aumenta: te miente un poquito más.

Los exagerados son aquellos a los que les faltan algunas materias para recibirse de mentirosos y no tienen el valor para darlas. Cuando uno habla con un exagerado hay que hacer siempre dos cosas: repreguntarle para ver si su verdad es fundada y por otro lado dividir lo que dicen por 2 o por 3 según la calidad de exageradez que tenga. Son más exagerados en la cantidad que en la cualidad.

El mitómano temporario o mentiroso ocasional también existe. Es aquel que cada tanto miente y saca un beneficio. A este es más difícil encontrarlo porque en muchos casos donde uno cree que está mintiendo, está diciendo la verdad. Su característica es la de ser muy habilidoso y rápido para definir. Te mira a los ojos, está muy seguro. Te miente sin transpirar y defiende la mentira a muerte. Yo trataría de no contradecirlos ni enfrentarlos porque mienten tan bien que pueden envolverte en la mentira.

Este tipo de gente puede matar a todos sus familiares en sus excusas para no ir a un casamiento, al trabajo a una reunión, etc. Y si no le quedan más familiares, seguro cumple años algún nuevo amigo. Y si no, es porque es época de exámenes o lo que sea. Y a uno lo hace dudar.

La gran habilidad del mentiroso es que es él quien primero se cree su mentira y por lo tanto no imagina que alguien pueda dudar de ella. Los mentirosos son generalmente buenos vendedores. Algunos también son médicos.

Sin embargo a esta persona que conozco y a la que le gusta mentirme le agradezco mucho por haberme hecho parte de sus mentiras. Me hizo parte de su juego, jugó conmigo. Y yo pude conocerlo más sabiendo que todo lo que dice que hizo, simplemente no lo hizo. La mentira, al igual que la imaginación puede crear mundos fantásticos y permitir que otros los vean y los escuchen.

O los lean.

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One Response to Mitómanos

  1. Estevez L. dice:

    Yo tengo varios amigos asi y es muy realla descripcion que hiciste. En tu relato tambien hay cosas que pueden ser verdaderas y otras no. Muy bueno.

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