Un aplauso en silencio

El otro día me dirigí al Banco Ciudad de Rivadavia y Montevideo para pagar algunos impuestos. Cuando llegué a la cola había poca gente, solo cinco personas y sentí la fortuna de ahorrarme la media hora de la clásica espera.

Pero luego observé que existía una cola paralela de “clientes especiales” que los cajeros llamaban “cuenta corriente”. Cada vez que quedaba una ventanilla libre el cajero llamaba al grito de “cuenta corriente” y de esa cola los clientes (que eran más o menos diez) avanzaban para ser atendidos. Pero de la cola de los clientes comunes no avanzaba nadie.

Detrás mío comenzaron a sumarse personas: 2 + 1 + 2 + 4, etc. Al rato, la cola de los clientes comunes llego a más o menos 15 personas. Entendí que cuando un cliente está insatisfecho lo mejor que puede hacer la empresa es que se vaya (bien o mal atendido pero que se vaya). Pero aquí no ocurría lo mismo: la espera comenzaba a hacerse un poco pesada.

Se ubicaron dos personas detrás mío, un hombre de unos treinta y cinco años y una señora de cincuenta más o menos. A los dos minutos de llegar ya comenzaban a refunfuñar.

Por el diálogo que alcancé a escuchar no se conocían de antes o sea que la cola fue su medio de presentación en esta vida. El charla comenzó con un qué calor, cómo tardan, eh?, ese cajero hace rato que no llama, etc. De apoco empezaban a impacientarse y con ellos, todos nosotros.

Cuando mis dos vecinos comenzaron a entender la programación de los cajeros que llamaban a dos o tres clientes de cuenta corriente y a uno de los clientes comunes empezaron a hacer cálculos mentales y concluyeron que estarían allí por lo menos quince minutos más.

Y ocurrió lo más cómico de todo. El señor y la señora, ya cansados de quejarse y agotado el diálogo de tinte meteorológico decidieron hacer algo para quejarse. El señor le dijo: ¿Aplaudimos? Y la señora dijo “Sí”.

Liberaron sus manos de los papeles que cargaban dejándolos en el piso y comenzaron a aplaudir. Fuerte, muy fuerte y con cara de bronca. Esperando y suponiendo que todos se sumarían y que aquella cola sería un estruendo que haría temblar a los empleados bancarios. Allí estaban ellos dos al frente de la protesta, buscando equilibrar los derechos diferenciados entre los cuentacorrentistas y los clientescomunistas. Fuerte, fuerte el aplauso. Seguían y seguían.

Yo decidí aplaudir, me pareció un gesto noble. ¿Acaso la gente no debe manifestarse así, pacíficamente, sin cortes de calles, sin violencia, sólo con la música animal del golpeteo de las palmas? Empecé tímidamente pero seguí con más fuerza. Yo también pensé que seríamos tapa de los principales diarios y de los “Ultimo momento” de los canales de noticias.

Aplaudí, aplaudí yo también.

Pero después de eternos 30 segundos en los que absolutamente nadie nos acompañó, me empezó a dar un ataque de risa interno que casi no logro contener. Levanté la vista y vi a los cajeros matándose de risa de nosotros tres y la gente de la cola que nos miraba como unos estúpidos.

De hecho vino el guardia de seguridad con sus casi 80 años a decirnos: “Por favor señores, no aplaudan que distraen a los cajeros y van a tardar más en atenderlos”. Dejé de aplaudir. Eso me parecía muy cómico y no podía parar de descostillarme aunque en silencio.

Pero también me puse serio de golpe. Sentí la impotencia frente a los que no aplaudieron. Evidentemente están en su derecho de no hacerlo pero no soporté el no te metás o el no hagamos nada, total…

Eso me dolió mucho y más aún cuando observé que los cajeros le tomaban el pelo a los aplaudidores. Uno de ellos le decía a un cliente que estaba atendiendo: “Señora, repítame lo que me dijo porque con este terrible ruido casi ni puedo oirla”. Obviamente se escuchaba perfecto.

No sabía si estar orgulloso por haber aplaudido o sentirme un tarado.

Mientras yo pensaba, sentía y veía todo esto, la gente seguía aplaudiendo. Fueron uno o dos minutos en los que no pararon y las palmas la tenían bastante coloradas. Me pregunté cuándo pararían y bajo qué excusa. Yo creo que si hubiera estado en el lugar de ese señor me hubiera ido del banco…pero aplaudiendo. Hubiera sido un poco loco pero hubiera muerto de pie.

El hecho es que pararon y se quedaron en silencio. No hablaron más entre ellos por un rato pero al rato empezaron a discutir con otros colistas comunes. Era increíble ver (aunque sus argumentos fueron bastante convincentes) que algunos apoyaban al banco, a los empleados y a la mala atención. Pero también había otros que si bien no aplaudieron apoyaban tímidamente la postura contra la empresa. Ambas posturas son respetables.

Cuando ya era el próximo en la fila para ser atendido y mientras los cajeros seguían prefiriendo en su atención a los cuentacorrentistas, la pareja comenzó nuevamente a aplaudir. De nuevo el ruido de sus palmas.

Miré a ver si habían logrado sumar algún nuevo aplaudidor en esta especie de ballotage ya que habían tenido unos minutos más de campaña. Pero nada, de nuevo ellos dos con sus palmas hacia ningún lado.

Me tocó ser atendido, me atendieron muy amablemente. Pagué mis cuentas para que los empleados pudieran cobrar a fin de mes sus sueldos.

Dije buenas tardes y salí.

Anuncios

5 Responses to Un aplauso en silencio

  1. Pepiri dice:

    Jaja! Muy bueno.
    Un aplauso para vos.

  2. Carla R dice:

    Me imagino la escena y me causa gracia. Debe haber sido lindo verte en esa situacion.

  3. Ceci A. dice:

    A estos bancos no hay con que darle, al menos buscas la manera de sacarle una sonrisa a la situacion. Te felicito.!

  4. Estuviste bien, los que no aplaudieron son gente sin sentido del humor.

  5. Anita dice:

    …”Buscando equilibrar los derechos diferenciados de los cuentacorrientistas y los cuentacomunistas…”. Lejos una de las frases más lindas que leí últimamente en un blog.
    Hace mucho que no te leía, que placer haber vuelto.
    Saludos,
    a

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: